jueves, 19 de diciembre de 2013

Hablemos de lo bonita que está la luna cuando se refleja en tus ojos. O de lo bonitos que se ven tus párpados cuando esta los alumbra.
Hablemos de la delicadeza con la que se posan tus pestañas en tus mejillas, y de tu "pide un deseo" cuando alguna se te cae. Hablemos de tus lágrimas y de tus ojos acuosos cuando piensas en no sé qué que qué sé yo. Y de lo bien que siento tu respiración con las luces apagadas, o tu pulso en el completo silencio de la noche, y tu risa en la soledad de mi cama. Hablemos de tu pelo alborotado y de como te lo sacudes con las manos al salir de la ducha. Y de lo bien que huele(s). Y duele(s). Tanto... Quién sabe si volveré a sentir tus manos acariciando la parte baja de mi espalda o mis labios besando tu clavícula. Quién. Y quién cojones sabe cuanto te quiero y lo mucho que me duele saber que me falta el aire cuando no estás aquí a mi lado. Que me robarás la respiración, pero también me la das cada vez que te me quedas mirando a los ojos. Que a veces me dan ganas de matarte, pero a la vez me dan más ganas de comerte entero. Y como decía Galeano, "quítame la ropa, quítame las dudas; desnúdame, desdúdame."

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